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27 Abril 2010

Diez años rompiendo estigmas

La Fundación Privada Drissa, que trata de mejorar la calidad de vida de los gerundenses que tienen trastornos mentales severos a través principalmente del empleo, conmemora hoy su 10º aniversario con servicios consolidados y proyectos de futuro. Con una plantilla de 93 trabajadores, 65 de los cuales son personas con enfermedad mental, y con un presupuesto anual de 1’7 millones de euros, la Fundación Drissa celebra hoy los primeros diez años de existencia. Los orígenes de Drissa se encuentran en la voluntad del Institut d’Assistència Sanitària (IAS) de dar respuesta a la falta de posibilidades laborales para las personas con enfermedades mentales. Drissa se constituyó el 23 de marzo de 1999 con tres patrones: Max Marcó, entonces presidente del IAS; Joan Bosch, presidente del grupo EL PUNT y primer presidente de la entidad, y Martí Masferrer, consejero delegado del IAS, que se hizo cargo de la secretaría de la nueva entidad.

Una de las apuestas que hizo Drissa desde sus inicios fue intentar poner fin a la estigmatización de los enfermos mentales. Y es que un 69% de los trabajadores de Drissa tienen esquizofrenia paranoide; un 14%, trastornos bipolares; un 11%, trastornos de personalidad, y el 6% restante, otro tipo de problemáticas, como trastornos obsesivos y retraso mental. Estos trabajadores desarrollan tareas de limpieza, jardinería, pintura, servicios auxiliares y horticultura ecológica. Con todo, desde su creación, y a través de los diferentes programas, Drissa ha atendido 385 personas con trastornos mentales.

Ahora el reto de Drissa es incrementar la plantilla un 16% en un plazo de tres años y desplegar el proyecto por todo el territorio gerundense ya que, según indicó la gerente de la fundación, hay algunas comarcas que están desprovistas de estos servicios, como el Alt Empordà. Un 41% del presupuesto de la organización proviene de la facturación de servicios; un 57% de subvenciones públicas y privadas y un 2% de otros ingresos.

Para conmemorar el 10º aniversario, Drissa celebra hoy, a partir de las 6 de la tarde, en el Teatre Municipal de Girona, un debate sobre la rehabilitación laboral de personas con trastornos mentales severos, con la participación de expertos en la materia.

“Un esquizofrénico es más peligroso para sí mismo que para los demás”

Los responsables de Drissa saben que la inserción laboral de estos enfermos no es un camino fácil y, según explicó ayer el presidente de la entidad, Max Marcó, esta dificultad no está motivada por la peligrosidad que mucha gente les atribuye, sino por su manera de ser, ya que tienen un rendimiento desigual. En este sentido, Marcó explicó que mientras que el discapacitado intelectual tiene un rendimiento lineal, el de un enfermo mental tiene muchos altibajos. Y sobre la estigmatización que todavía hoy arrastra este colectivo afirmó: “Una persona con esquizofrenia es más peligrosa para sí misma que para los demás”.

El perfil del trabajador de Drissa es un hombre de entre 35 y 40 años, algunos de los cuales habían vivido durante años al psiquiátrico de Salt. En este sentido, Marcó indicó que otra de las finalidades de la entidad es ofrecer a estos enfermos un servicio de vivienda a través de la puesta en marcha, en 2006, de un hogar con apoyo con seis plazas, todas ellas ocupadas. “Antes el psiquiátrico era un almacén de enfermos mentales y ahora lo que se intenta es que las estancias en este centro sean cada vez más cortas”, expone Marcó.

Los responsables de Drissa reconocen, empero, que “queda mucho trabajo por hacer”, ya que actualmente en la demarcación hay 600 enfermos mentales con capacidad para trabajar.

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Última actualització 18 Agosto 2017

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